Colapso traqueal en perros

Fotografía 1

Fotografía 2

Fotografía 3

Fotografía 4

Fotografía 5

Fotografía 6

Fotografía 7

Fotografía 8

Fotografía 9

 

 

 

La idea de que las mascotas que se tienen en casa son otro miembro de la familia resulta cada vez más generalizada. Y como tales, los dueños de mascotas nos preocupamos por la salud de nuestros compañeros. El problema surge cuando nos preguntamos qué podemos hacer por ellos cuando enferman.
Y, ¿qué podemos hacer cuando el veterinario nos comunica que nuestro perro tiene un colapso traqueal? Intentaremos en este artículo explicar lo que es un colapso traqueal y cómo podemos ayudar a nuestro perro con los medios que disponemos.

Mi perro tose: ¿Qué le pasa a mi perro?
Los perros tosen igual que nosotros. Las causas o razones por las que los perros tosen son diversas (alteraciones del sistema respiratorio, alteraciones cardiacas, etc). Podemos decir, en general, que cualquier problema que irrite la tráquea o los bronquios de mayor calibre va a ocasionar tos.
Cuando un perro tose de modo frecuente o en forma de ataques de tos, debemos ir al veterinario. Allí, después de una exploración completa y después de obtener los resultados de las pruebas complementarias adecuadas (que pueden ser una analítica sanguínea, una radiografía de tórax, etc.), nos darán el diagnóstico exacto de la alteración que está ocasionando la tos en nuestros perros.

¿Qué es el colapso traqueal?
El colapso traqueal es una enfermedad degenerativa que aparece con mayor frecuencia en ciertas razas como Yorkshire terrier, Caniche miniatura, Chihuahua y otras razas pequeño tamaño (fotografía 1; Los Pequineses, entre otras razas, están predispuestos al padecimiento de esta enfermedad) (fotografía 2; Los Pinscher, entre otras razas, están predispuestos al padecimiento de esta enfermedad) (fotografía 3; Los Yorkshire, entre otras razas, están predispuestos al padecimiento de esta enfermedad).
La edad de presentación es variable aunque lo más frecuente es que aparezca entre los 6 y 7 años de edad. En algunos casos, se ha diagnosticado a edades tan tempranas como los 12-16 meses de edad. En estos casos el colapso traqueal suele evolucionar negativa y rápidamente, siendo el pronóstico mucho peor.
Es muy probable que ésta sea una enfermedad congénita y transmisible. Por lo tanto, es posible que los cachorros de perros con colapso traqueal también puedan padecer esta enfermedad en algún momento de su vida.
La tráquea es el órgano que comunica la laringe con los pulmones. A través de la tráquea el aire llega desde el exterior a los alveolos pulmonares donde se produce el intercambio gaseoso, se elimina el CO2 y se aprovecha el O2.
Un animal normal tiene una tráquea de sección prácticamente circular. Tres cuartas partes de la tráquea están constituidas por un tejido cartilaginoso rígido, mientras que la porción dorsal está formada por una fina membrana (fotografía 4; Sección transversal de una tráquea normal y diversos grados de colapso tráqueal).
Aunque la razón exacta de por qué aparece esta enfermedad no se conoce, sí se sabe que la membrana dorsal degenera progresivamente y se introduce dentro de la luz de la tráquea impidiendo la entrada de aire hacia los pulmones (fotografía 5; Representación gráfica de una radiografía en proyección latero-lateral de un colapso tráqueal (flecha)).

¿Cómo le afecta a mi perro esta enfermedad?
Esta alteración va a dar lugar a tos seca. En ocasiones nos puede parecer que el perro tose porque tiene algo clavado en la garganta e intenta expulsarlo, a veces, incluso vomitan. Esta tos es típica de problemas en la tráquea (no sólo de colapso traqueal, otras enfermedades como la traqueítis también pueden cursar con este tipo de tos seca). Otras veces los perros con este problema sólo tosen cuando se ponen nerviosos o contentos. Es muy frecuente que los dueños con perros con colapso traqueal comenten que su perro
tose cuando le saluda al volver a casa después de estar algunas horas fuera, cuando van a salir a la calle, cuando ven a alguien que no les gusta o cuando ven a otro perro que tampoco les gusta.
También, y como consecuencia de la menor entrada de aire hacia los pulmones, podemos observar que estos perros jadean demasiado o incluso tienen ataques de asfixia, que pueden cursar con pérdida de conocimiento. Otras veces, se puede oír un estridor (es el ruido que produce el aire al pasar por una vía aérea estrechada) cuando el perro inspira. El problema fundamental es que llega una cantidad de aire insuficiente a los pulmones.
Desafortunadamente, esta enfermedad es progresiva y evoluciona poco a poco a peor. El colapso traqueal puede ocasionar, con el tiempo, una alteración pulmonar que se conoce como hipertensión pulmonar y que, a su vez, podría afectar al corazón y dar lugar a una insuficiencia cardíaca.
A pesar de que es una enfermedad evolutiva, la velocidad de evolución no se puede predecir. La mayoría de los perros con colapso traqueal presentan esta enfermedad durante toda su vida pero pueden vivir mucho tiempo con una calidad de vida aceptable e incluso pueden morir por otras causas diferentes. En otros pacientes, por el contrario, la enfermedad evoluciona de forma rápida y el desenlace puede ser fatal.

¿Cómo puedo saber sí mi perro tiene un colapso traqueal?
El diagnóstico debe realizarlo siempre un veterinario. Normalmente es preciso llevar a cabo una exploración física completa (para descartar que nuestro perro tenga, además, otras enfermedades), y suele ser necesario un estudio radiológico del cuello y del tórax. En ocasiones, el veterinario realizará un estudio fluoroscópico para observar los movimientos de la tráquea durante la inspiración y espiración. Éste es el método ideal para el diagnóstico puesto que el colapso traqueal no es constante, sino que varía en función de la fase respiratoria. Otras veces el veterinario puede optar por llevar a cabo un estudio endoscópico de la tráquea para visualizar in situ el estado de la membrana dorsal de la tráquea y el grado de alteración traqueal que existe (fotografía 6; Radiografía de tórax donde se aprecia una tráquea normal) (fotografía 7; Radiografía de tórax donde se aprecia un colapso traqueal).

¿Cómo puedo ayudar a mi perro?
El tratamiento del colapso traqueal es complejo. Aunque se pueden llevar a cabo diversas técnicas quirúrgicas, la cirugía no es una opción válida en todos los casos y se debe valorar el estado del colapso traqueal en cada paciente en particular. El tratamiento a base de comprimidos o cápsulas de medicamentos no es curativo pero si puede ayudar a que nuestro perro respire mejor y, sobre todo, a aliviar la tos que es el síntoma fundamental en estos casos.
En cualquier caso, es el veterinario el que debe administrar el tratamiento y controlar los efectos del mismo sobre nuestro perro. Sólo el profesional veterinario puede valorar si los fármacos administrados están ayudando a nuestro perro o no y, en este caso, optar por otras alternativas médicas.
En ocasiones, los síntomas de nuestro perro son muy alarmantes, incluso con pérdida de conocimiento por una insuficiencia respiratoria grave. En estos casos debemos acudir inmediatamente a una clínica veterinaria puesto que se trata de una urgencia médica. El veterinario es el único que puede manejar al paciente e intentar compensarle y estabilizarle.

Pero ¿qué puedo hacer yo por mi perro?
La tráquea es un órgano muy sensible a cualquier manipulación. Dado que esta enfermedad afecta a la tráquea y la tráquea que discurre por el cuello, debemos evitar cualquier presión sobre dicho cuello. De este modo, es preferible llevar sujeto a nuestro perro con un arnés en lugar de emplear un collar.
Por otro lado, es conveniente no someter a nuestro perro a ambientes mal ventilados o con un exceso de humo, polvo u otros irritantes para el sistema respiratorio. Estas situaciones dificultan la capacidad respiratoria que en estos pacientes está ya muy disminuida.
Puede ser útil la colocación de un humidificador en la habitación donde nuestro perro pase la mayor parte del tiempo. De este modo, lograremos que las secreciones respiratorias estén bien fluidificadas, facilitaremos su eliminación y, por tanto, mejorará la capacidad respiratoria de nuestro paciente.
Al padecer un problema degenerativo traqueal, estos perros son muy susceptibles al padecimiento de patologías traqueales infecciosas (traqueítis) o incluso bronquitis y/o bronconeumonías. En estos casos, si nuestro perro está en tratamiento médico pero comienza a presentar síntomas respiratorios más acusados (tos más frecuente, estornudos, mocos, etc), debemos acudir al veterinario para que revise al paciente y descarte la presencia de estas enfermedades.
Una medida muy conveniente es que los perros con colapso traqueal no ganen peso y si ya presentan sobrepeso o incluso obesidad, debemos intentar que pierdan peso. Un exceso de peso ocasiona una mayor dificultad respiratoria y debemos evitar cualquier situación que altere la ya escasa capacidad respiratoria de nuestro perro. En estos casos es más importante cuidar que la dieta no tenga un exceso en calorías que intentar aumentar el ejercicio físico puesto que muchos de estos pacientes rehusan caminar (fotografía 8; Exceso de peso en un paciente con colapso de tráquea. Situación que se debe evitar).
Conviene también evitar las situaciones de estrés. Ya hemos comentado que a veces estos perros sólo tosen cuando se ponen nerviosos. Estas situaciones de estrés dan lugar a un mayor colapso con lo que la entrada de aire es menor. Esta menor entrada de aire puede hacer que se pongan más nerviosos aún, pudiendo colapsar más.
Como vemos, se trata de un círculo vicioso que debemos evitar en la medida que sea posible intentando tranquilizarle (fotografía 9; Se deben evitar todas las situaciones estresantes para el paciente).
En los casos más urgentes, con pérdida de conocimiento o sensación de ahogo continua en nuestro perro, debemos acudir rápidamente al veterinario. Mientras tanto, debemos evitar que cualquier objeto pueda obstaculizar la entrada de aire bien a través de los ollares o bien, a través de la boca. Sí se produjese una parada respiratoria, podemos intentar una respiración artificial mano-boca y acudir inmediatamente a un clínica veterinaria.